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domingo, 27 de julio de 2008

El Hombre Almohada - Martin McDonagh

Había una vez un hombre, que no se parecía a los hombres normales. Medía casi 2 mts. y medio de alto y estaba totalmente hecho de almohadas esponjosas de color rosa; sus brazos eran almohadas, sus piernas eran almohadas y su cuerpo era una almohada. Sus dedos eran pequeñas almohaditas y su cabeza era una gran almohada redonda. Los ojos eran como dos botones y su boca era grande y sonriente. Hasta se le podía ver los dientes, que también eran pequeñas almohaditas blancas.

Bien, el Hombre Almohada tenía que verse suave y seguro porque su trabajo era muy triste y difícil...
En los momentos en los que alguna persona estaba muy triste porque había tenido una vida atroz y sólo quería terminar con ella; sólo quería quitarse la vida para así deshacerse del dolor, con una hoja de afeitar, con una bala, inhalando gas, o saltando de algún lugar muy alto... Exactamente en ese momento, El Hombre Almohada lo encontraba, se sentaba a su lado, lo abrazaba suavemente, y le decía: -"Espera un momento"- y extrañamente EL Hombre Almohada volvía el tiempo atrás, cuando esa persona era apenas un niño y la vida horrorosa que iba a tener aún no había empezado.
El trabajo del Hombre Almohada era hacer que ese niño o esa niña se suicidara, y así evitar los años de dolor que los llevaría, de todos modos, al mismo lugar: frente a un horno, frente a una pistola, frente a un lago. -"¡Pero nunca escuché de un niño suicidándose!"- podrían decir. Bueno, el Hombre Almohada siempre sugería que lo hicieran de una manera que se viera como un trágico accidente: les mostraba el frasco de pastillas que se veían como caramelos, les mostraba el lugar del río donde el hielo era más frágil, les mostraba la bolsa de plástico que no tenía agujeros para respirar y exactamente cómo ajustarla...
Pero no todos los niños querían seguir al Hombre Almohada. Hubo una niña, muy alegre, quien realmente no creyó cuando éste le dijo que su vida podría ser horrible, que su vida sería así... Entonces lo echó y el Hombre Almohada se fue llorando a mares.
A la noche siguiente la niña escuchó un golpe en la puerta de su habitación y dijo -"¡Andate Hombre Almohada, te he dicho que soy feliz, siempre he sido feliz y siempre seré feliz!"- Pero no era el Hombre Almohada. Era otro hombre y su mamá no estaba... Tiempo después ella se puso muy triste, y cuando tenía ventiún años y estaba sentada frente al horno a punto de suicidarse, le dijo al Hombre Almohada: -"¿Por qué no trataste de convencerme?"- Y él le respondió -"Traté de convencerte, pero eras demasiado feliz"- Y la niña, mientras encendió el gas, gritó lo más fuerte que pudo: -"¡Yo nunca he sido feliz!"-...
Cuando el Hombre Almohada tenía éxito en su trabajo, un niño moría de forma horrible. Y cuando el Hombre Almohada no tenía éxito, un niño tendría una vida horrible, crecería, sería un adulto que tendría una vida horrible, y moriría de forma horrible. Por esta razón, el Hombre Almohada lloraba todo el día.
Fue así que decidió hacer su último trabajo: cargó una pequeña lata de nafta y fue hasta un hermoso arroyo que él recordaba de cuando era niño. Cuando llegó, se sentó bajo un árbol y descubrió que a su alrededor había un montón de juguetes; un autito, un perrito de juguete y un kaleidoscopio. Cerca de allí había una casa rodante y el Hombre Almohada escuchó la voz de un niño que decía: -"Voy a salir a jugar, mamá"- y la mamá dijo: -"No vuelvas tarde para tu merienda, hijo"- "No, mamá,"- respondió el niño. El Hombre Almohada escuchó pasitos que se acercaban.. Pero no era un niño, era un pequeño Niño Almohada que dijo: -"Hola"- y el Hombre Almohada dijo: -"Hola"-. Los dos se sentaron bajo el árbol y jugaron un rato con los juguetes... El Hombre Almohada le contó sobre su trabajo triste y los niños muertos. El pequeño Niño Almohada entendió enseguida , porque él era un niño muy feliz, y sólo quería ayudar a la gente... Y sin decir una palabra más, el Niño Almohada se echó encima la lata de nafta y el Hombre Almohada le dijo -"Gracias"-, el Niño Almohada dijo:-"No hay problema. Le contás a mi mamá que no voy a volver a tomar el té"- y el Hombre Almohada dijo mintiendo -"Sí, por supuesto"-. El Niño Almohada encendió un fósforo, y el Hombre Almohada se sentó allí viendo como el niño se quemaba. El Hombre Almohada, empezó a desvanecerse y lo último que vio fue la boca feliz y sonriente del Niño Almohada. Lo último que escuchó fue algo que ni siquiera había contemplado: los gritos de cientos de miles de niños a quienes él había ayudado a suicidarse, volviendo ala vida y teniendo que seguir adelante con sus frías y desdichadas vidas porque él no había estado allí para prevenirlos.

Hasta escuchó los gritos de sus muertes, tristemente autoinflingidos, que esta vez, claro, iban a tener que cometer solos.

miércoles, 23 de julio de 2008

Violencia




But when you talk
about destruction
Don't you know
that you can

count me in
?

martes, 20 de mayo de 2008

"Ves, Momo, las cosas son asi: a veces tienes ante ti una calle larguisima. Te parece tan terriblemente larga, que nunca crees que podras acabarla. Y entonces te empiezas a dar prisa, cada vez mas prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace mas corta.

Y te esfuerzas mas todavia, empiezas a tener miedo, al final estaras sin aliento. Y la calle sigue estando adelante. Asi no debe ser. Nunca se ha de pensar en toda la calle, ¿entiendes? Solo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiracion siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada mas que en lo siguiente.

Entonces es divertido, eso es importante, porque se hace bien la tarea. De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no sabe como y no se esta sin aliento. Eso es importante".





[Momo- Michael Ende]

sábado, 3 de mayo de 2008

Don't.

sábado, 12 de abril de 2008

Dudas

Nuestras dudas son traidores que con frecuencia nos hacen perder el bien que habríamos podido ganar, con el temor de intentarlo.





[Medida por medida - Shakespeare]

Texto

Los representantes poseen nervios fuertes y bienes muebles, y las expresiones como la de "sensibilidad del alma del artista" son para ellos como "Cerveza de Dortmund, S.A", y todo intento de hablar con ellos seriamente sobre arte y artistas sería despilfarrar aliento. Saben además perfectamente que hasta un artista sin conciencia tiene mil veces más conciencia que un representante concienzudo, y poseen un arma contra la cual nadie puede nada: la fría comprensión de que un artista no puede más que hacer lo que hace: pintar cuadros, ir de ciudad en ciudad como payaso, cantar, o esculpir en mármol o granito lo "imperecedero". Un artista es como una mujer, que no puede hacer mas que amar, y que es seducida por el asno viril de turno. Para explotados, dan inmejorables resultados artistas y mujeres.



[Opiniones de un payaso - Heinrich Böll]

miércoles, 2 de abril de 2008

Ever seen an Oompa Loompa?


Me resulta gracioso y hasta ironico que la campaña publicitaria de la pelicula de Deep Charlie and the chocolate factory, lanzara esta frase como slogan publicitario.
ALGUNA VEZ VISTE UN OOMPA LOOMPA?
Lo mismo me pregunto yo, alguna vez vieron un OOMPA LOOMPA? pero un oompa loompa de verdad, no aquella imitacion barata y computarizada de la pelicula del 2005. No no sres. han sido engañados eso no es un Oompa Loompa. Un Oompa Loompa es un ser de no mas de 1,30 m, con el cabello verde y la cara naranja. Aja! no es lo que ustedes vieron! entonces me pregunto... alguna vez viste un oompa loompa?

Pocas personas conocen y vieron, salvo grandes cinefilos, la pelicula original: Willy Wonka y la fabrica de chocolate (1971). Protagonizada por Gene Wilder quien por cierto era un gran Willy Wonka. Como en estas epocas no existía la tecnología con la que contaba Burton, Mel Stuart (director) contrato a muchos enanos con cara parecida y lso pinto de verde y naranja, el resultado: increible. Si bien el Oompa Loompa de burton es muy gracioso, carece de la magia de ver a muchos enanos naranjas y verdes correteando entre fuentes de chocolate con cara de NADA, siempre serios y con apariencia de malosos. El oompa loompa de burton no era mas que una misma persona repetida una y otra vez por efectos de computadora. No hay magia.

Por ultimo falta agregar que un verdadero Oompa Loompa te canta (y baila!),con esa cara tan particular, canciones con lecciones y moralejas de la vida.
Ah, pero ojo que la pelicula de 1971 no se queda atras con los efectos especiales, noten (En el siguiente post) la estetica setentosa de las letras. Expliquenme en que pensaba el director con esas letras psicodelicas y esos cambios de pantalla.

En conclusion: enanos pintados de naranja con pelo verde, con una cara perturbadora y parecidos entre si cantando y bailando canciones con moralejas con un (precursor?) sing along con letras psicodelicas. El resultado es desopilante.


p.d: Vale aclarar que la version de Burton me parecio genial, muy divertida, hermosa estetica,y bueno Deep. El chiste del Oompa Loompa psicologo quedara en mi memoria por siempre. Pero la pifio con las canciones y el cambio de Oompa Loompa. De todas formas recomiendo ambas peliculas, de hecho pienso piratiarme la del 2005, la vieja obviamente ya la tengo.




Gene Wilder y su staff de Oompa Loompas.

jueves, 24 de enero de 2008

It's no use crying over spilled milk.




" No sirve llorar por la leche derramada. "

[English Saying.]

viernes, 17 de agosto de 2007

Heil Hitler!




jueves, 12 de julio de 2007

El dilema del supuesto "Topo" Gigio. (que es un RATON)



ESTO es un TOPO












ESTO es un RATON.










Y este el que se hace llamar Topo Gigio.














lo dejo a tu criterio....

viernes, 15 de junio de 2007

Matrioshka

" Las hijas seran hijas si la madre es madre "

Cumbres Borrascosas


Aunque él la amase con toda la fuerza de su corazón mezquino,
no podría amarla tanto en ochenta años como yo en un día.



martes, 12 de junio de 2007

El jardin de los cerezos - Chejov

TROFIMOV: ¡Créame, Ania, créame! Aún no he cumplido treinta años, soy joven, todavía soy estudiante, ¡pero cuanto he sufrido ya! Tan pronto llega el invierno, me quedo hambriento, enfermo, intranquilo, soy pobre como un mendigo. ¡Adónde no me ha llevado el destino, dónde no he estado!
Con todo, mi alma siempre se ha sentido colmada de un inexplicable presentimiento, siempre, a cada instante, día y noche. Presiento la felicidad, Ania, ya la veo..."

jueves, 17 de mayo de 2007

Lost - Quote



Locke- You
stole my kidney
Father- You needed a father and i needed a kidney, get over it.



jaja la escucho una y otra vez y no pierde el efecto.
increible.

lunes, 14 de mayo de 2007

Think im just happy (parte2)

De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforescente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.


p.d:era de cortazar

I think im dumb, or maybe just Happy

Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.
Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.

Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine.


[texto de no se quien, robado de doori]

sábado, 12 de mayo de 2007

Laberinto



si no viste esta pelciula (y reiteradamente) en tu infancia no existis.
que miedo daba bowie.


peliculon.

jueves, 3 de mayo de 2007

The Polar Bear (solo para entendidos)

THE POLAR BEAR
(by Robert L.Stevenson)

The Polar Bear is unaware
Of cold that cuts me through:
For why? He has a coat of hair.
I wish I had one too!

sábado, 28 de abril de 2007

RECORD

JAMAS vi semejante grado de cursileria.
un FENOMENO como este tiene que ser visto por el mundo, para que en el mundo no se vuelvan a cometer los mismos errores.

ADVERTENCIA: puede causar severos trastornos mentales.


http://www.fotolog.com/tamarabronoviski/20343754